ESTILO | URBAN ZEN

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“La perfección no se alcanza cuando no hay nada más que añadir, sino cuando no hay nada más que quitar” – Saint-Exupéry.

De origen oriental y con una tradición milenaria, cuando aplicamos los principios estéticos de la filosofía Zen al diseño de interiores nos inspira a crear espacios serenos y relajantes, donde sólo tenemos lo verdaderamente esencial para nosotros.

Así, creamos una atmósfera que, más que relajada, está en calma: es nuestro espacio de seguridad, donde podemos ser auténticos y sentirnos verdaderamente en sintonía con nosotros mismos y con el mundo.

Para crear esta atmósfera, los principios esenciales de diseño son:

Invitar a la relajación
Con una paleta principalmente neutra que tiene como efecto una atmósfera fresca, limpia y relajada. Así, nosotros y los momentos que pasemos ahí serán los protagonistas, y podremos enfocarnos realmente en nuestras prioridades. Los muebles que utilicemos deben ser de líneas simples, cómodos y funcionales, y los accesorios de diseño muy sutiles. Es momento de valorar la calidad de los materiales y el diseño antes que la cantidad.

Crear una conexión con la naturaleza
Buscando la armonía entre los elementos de nuestro espacio y la naturaleza, y recordando que nosotros también somos parte de este balance. Podemos crear esta conexión a través del uso de materiales naturales como madera, corcho, fibras y textiles. También es importante una conexión visual con lo natural, ya sea a través de una ventana o traer la naturaleza dentro con plantas y vegetación dentro del espacio.

El uso estratégico de la luz
La belleza de estos espacios está en el uso de la luz de manera indirecta. Buscamos la sensación que nos da la luz natural : de calidez y claridad. Las fuentes de luz están ocultas o provienen de los laterales de la habitación para obtener luz difusa a través de diferentes puntos, y poder regular la intensidad.

La búsqueda de este tipo de espacio nos lleva a hacer una valoración de nosotros mismos: cuando nos damos cuenta de lo que verdaderamente nos importa, y cuando encontramos nuestra esencia, creamos un espacio que realmente nos complementa. Así liberamos nuestro cuerpo y mente para encontrar el balance interior.